lunes, 6 de enero de 2014

Update

Nunca he blogueado sobre mi vida privada específicamente, pero partiendo de la base de que nadie conocido sigue esto (o eso creo, de hecho no creo que nadie en general lo siga), supongo que no estaría nada mal desahogarse. O poner al día a la nada sobre mi vida.
En fin, que lo que yo quería decir es que mi vida es tan poco interesante que las pocas cosas nuevas que me pasan estaría bien ponerlas por escrito (aunque luego las lea en un par de meses o años y me de un repelús de la leche). 
Para empezar, hagamos un balance de mi poco existente vida: soy adolescente, demasiado normal (aunque bastante artística para ser de letras), soy una friki de los idiomas, sobretodo de los que nadie habla. También soy una friki de los libros. Estoy esperando el día en que me paguen por quedarme en mi cama leyendo. Paso demasiado tiempo en tumblr y muy poco haciendo cosas productivas (aunque sorprendentemente mis notas son bastante buenas). Me encanta la música. Escribo (malas) canciones y canto (tampoco demasiado bien, aunque la gente que me quiere diga lo contrario). Toco un poco la guitarra, e intento aprender a tocar el piano desde hace como tres meses, pero sinduda el ukelele es mi cosa favorita en el mundo mundial. Además del chocolate. El chocolate es mi vida entera, lo cual no es demasiado saludable pero ya me he hecho a la idea de que voya ser una vieja con gatos, así que me da un poco igual. Estoy demasiado soltera. Veo más comedias románticas y leo más libros ñoños de lo que debería, pero tampoco es que sea algo que me preocupe. Lo cierto es que a veces querría un novio, pero el primero y único que he tenido no me salió demasiado bien que digamos. Prefiero estar sola. Siempre, siempre, siempre tengo una canción en la cabeza que me paso horas tarareando, silbando o escribiendo en mi agenda. Normalmente soy o bien muy femenina, o considero ir en chándal al instituto todos los días por pura pereza, y no hay término medio. A veces estoy a punto de ir en pijama. Y por último, tengo la mejor familia y los mejores amigos que podría pedir. No me los merezco para nada.
Ahora debería estar haciendo un trabajo de filosofía que tengo que entregar pasado mañana, pero experimentar con esa especie de plancha para el pelo que también sirve para rizar el pelo suena mucho más tentador. Sinceramente, creo que aprender a rizarme el pelo es mucho más útil, interesante y entretenido que escribir 5 páginas sobre el relativismo cultural. Pero esa es solo mi opinión.
Mientras escribo esto escucho las seiscientas y pico canciones que tengo en la biblioteca en modo aleatorio y me hace gracia el cambio brusco de una canción a otra. En plan, pasar de Taylor Swift a Paramore, luego a Regina Spektor, luego a Ed Sheeran, luego a Plain White T's, luego a Death Cab for Cutie, etcétera. Me entendéis, variedad musical. No es que me crea guay por eso ni nada, simplemente me parece aburrido quedarse en un solo estilo de música.
Me estoy llendo (¿o yendo? Siempre tengo esa duda, ayudadme) por las ramas, lo siento mucho, ya me voy. Si estás leyendo esto después del coñazo que he soltado ahí arriba, molas.
Me voy, que estoy leyendo La Ladrona de Libros y me tiene super enganchada. Pero eh, que he escrito dos posts en un día, esto pasa una vez al año solo. Buenas noches a todos, espero que los Reyes se hayan portado bien con vosotros. ¡Adiós! <3

-Iri  


'We're happy, free, confused and lonely at the same time, in the best way'

Respecto al título, en mi opinión describe la adolescencia perfectamente. Tan pronto nos sentimos felices y nos reimos por cualquier cosa, como con ganas de comernos el mundo, que es nuestro, como sin saber ni qué sentimos (lo cual nos aterra), como si nadie nos comprende y estamos solos ante la adversidad. La verdad es que esto último denota una gran prepotencia por nuestra parte, pero es como nos sentimos. Queremos volar y a la vez quedarnos en la seguridad del nido sin que nada cambie porque sabemos que lo que tenemos lo vamos a perder, no va a durar para siempre. Nos rebelamos, decimos cosas que no pensamos, pensamos cosas que no decimos y nos agobiamos con cada cambio que se nos presenta. Es la mejor y la peor época de nuestra vida, marcada por el melodrama y las risas. Cambiamos nuestro aspecto, probamos cosas nuevas, lo pasamos bien muchas veces, lo pasamos mal otras tantas, nos enamoramos (o creemos que lo hacemos) y descubrimos cosas sobre nosotros mismos que nunca hubiésemos imaginado. la adolescencia es la etapa en la que menos sabemos quiénes somos mientras nos exigen que sepamos quiénes vamos a ser. Pero sobrevivimos. Y luego no queremos que acabe nunca.