Hay momentos en los que miras atrás y piensas: ¿de verdad mereció la pena? Para mi, no. Me sentí estúpida, humillada y decepcionada, y me prometí que nunca más me iba a sentir así. Pero, ¿es posible? No lo creo. Por más que lo intente, no se puede luchar contra cosas inevitables. Por más que me intente proteger y por muchos muros que ponga a mi alrededor, nunca seré tan fuerte como para sostenerlos.
Pero sí que soy lo suficientemente fuerte como para terminar un capítulo e intentar que comience otro nuevo con optimismo. Sí, soy optimista. Soy feliz. Y, en el fondo, me alegro de todo lo malo que me ha pasado (que por suerte no ha sido mucho), porque me ha ayudado a apreciar lo genial que es la vida si solo buscas vivirla para ti, y no para nadie más. No me gusta estar triste. No disfruto dándole vueltas a lo que me pasa y deprimiéndome a la mínima. A nadie le gusta. Pero a veces no se puede evitar tener un día en el que todo te irrita y solo tienes ganas de llorar en la cama a oscuras.
Mi objetivo es reducir esos días al mínimo, y de momento lo consigo. Ahora solo quiero una nueva historia. Simplemente algo nuevo. Una experiencia que no haya vivido y que me haga olvidar las anteriores.
Espero ir por buen camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario